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lunes, marzo 05, 2007

Todo por seguir siendo un aspronauta más

Viene Genius Milenius de un tiempo a esta parte profiriendo amenazas dirigidas hacia mi persona para que escriba otra mierda de post en este estupendo blog y ante tal apretarrabos no me ha quedado otra alternativa que pensar, actividad de la que me había desentendido en lo últimos tiempos. Y he llegado a la conclusión de que pensando no se llega a ná. Así que me he decidido a actuar. Ya que mi vida no me ofrece argumentos para una buena historia la he provocado alevosamente.

El viernes pasado decidí sumarme a la ola de protestas por la quiebra de España, por la rendición ante los malos y para que se (cuidado con esta foto) devuelva el poder a sus legítimos propietarios. Me fui al ayuntamiento y empecé a calentar el ambiente a la vista del amortajamiento general de los miembros de la tercera edad que con enorme esfuerzo asistían a tal concentración. Comencé a propalar cánticos del tipo: ZP anticristo, España: una y católica, Otro mundo aspronauta es posible, Rojos al paredón, etc... y el éxito fue inesperado e inmediato. Ante tal muchedumbre coreando mis frases, decidí dar un paso más y lanzar, al estilo de la Kope Borroka, cócteles Molotov a todos aquellos traidores que son socios del gobierno: sociatas, Gas Natural, sindicatos, los kioskos con publicidad del País, las emisoras de radio, los periódicos, La Caixa, la CCM, los maricas, los moros, la policía, los tedax, los jueces, los franceses... Gracias al viento que hacía pronto la ciudad se convirtió en una auténtica zorrera.

Cuando todo estaba en su punto salí arreando estopa y me vine a escribir el post.

Os preguntaréis qué coño tiene que ver la foto con el texto. La verdad es que ni yo lo sé, pero algúna extraña sensación me ha impulsado a ponerla. Y si a alguien se le ocurre alguna tierna historia con ella me la puede hacer llegar, me la apropio y la publico.

Trabajo cumplido.

domingo, febrero 11, 2007

Capitulo 2: El inspector Churruca sale de casa sin una muda de ropa interior y luego se arrepiente. Tampoco recuerda si cerró el gas antes de salir.


Dado el extraordinario exito de las aventuras de misterio e intriga del inspector Churruca (nada menos que dos comentarios) he decidido que otros escritores analfabetos incipientes dentro que dentro de mi persona luchan por aparecer en forma de tumores o granos de pus puedan participar también en la redacción de algunos capitulos de este interesante relato. Así cedo el paso en esta ocasión a mi querido amigo invisible Terry O.J. Grafulla Torralba, presidente de la asociación de amigos de la historia del colonianismo inglés. Sin más dilación aquí continuan las aventuras del inspector Churruca.

El ambiente de la tarde se tornaba parcialmente nuboso mientras nuestro erótico hombre de acción y misterio se adentraba en las cada vez más multiculturales calles de la ciudad. Los niños en la plaza jugaban, vestidos de oficiales prusianos, a opinar sobre la coveniencia o no del diu en mujeres de menos de 35 años. Las tradicionales comercios locales habían sido progresivamente sustituidos por restaurantes turcos, y estos a su vez eran convertidos en tiendas de marionetas y en agencias de asesinos a sueldo armenios. La lavandería que el inspector Churruca buscaba se encontraba parcialemente cerrada y pasó agachandose bajo la persiana metálica.

-Buenos dias. ¿Sabe que el único sitio de Europa donde quedan monos es en Gibraltar? Dijo el inspector.

El hombre que permanecía tras el mostrador, un tipo que perfectamente podría haber participado en un anuncio del grupo ING, tras escuchar lo anterior sacó un atún de varios kilos con el que golpeó al inspector Churruca.

25 años de duro servicio a la justicia no son suficientes para resistir un duro golpe con un atún- pensaba el inspector mientras se despertaba en medio de un prado de la campiña inglesa vestido de Fox Terrier y con el pene parcialemente roido. Si bien no era la primera vez que le sucedía, le extraño no haberse defecado encima. Pero aún no se había recuperado nuestro aventurero amigo cuando pudo ver como la orquesta sinfónica de moscu, vientos incluidos, corrían hacia el amenazandole con partituras de los conciertos de Brandenburgo. Practicamente sin tiempo para reaccionar, el inspector Churruca se hizo una bola y descendió rodando ladera abajo mientras podía oir de fondo como algunos de los fanáticos músicos afinaban sus instrumentos o contrataban un seguro en linea directa.

¿Conseguirá sobrevivir nuestro heroe amado al coordinado ataque de estos filarmónicos individuos? ¿Cómo podemos explicar esta absurda situación sin llamar directamente subnormal al autor? Quizá lo conozcamos en el siguiente episodio.